Para echar un cable

miércoles, enero 14, 2009

La libertad de expresión cuesta 3.000€

Leo con estupor la aberrante sanción que ha recaído sobre el futbolista del Sevilla F.C. Frederick Kanouté: 3.000€ por el grave delito de enseñar una camiseta con la palabra “Palestina” escrita en varios idiomas cuando celebraba el gol marcado contra el Deportivo de La Coruña el pasado miércoles, en un partido de la Copa del Rey.

No sé qué reza exactamente la estúpida y absurda norma por la que un futbolista no puede quitarse la camiseta para celebrar un gol (me gustaría, por cierto, que alguien me explique las razones de la existencia de semejante norma), castigada con tarjeta amarilla (de la que muchas patadas y agresiones se libran) y una multa, pero, como bien se observa en la foto, el jugador se retira parte de ella para mostrar el mensaje escrito sobre la que tenía debajo. Al margen de este nimio detalle, lo verdaderamente importante es que la multa pone un precio a la libertad de expresión de los deportistas de élite.

Muchas veces nos quejamos, con razón, del aparente pasotismo social exhibido por estos jóvenes millonarios, que parecen dedicarse a un hedonismo vital continuo, ajenos a los males del mundo. No recuerdo muchos casos de futbolistas comprometidos con alguna causa (al margen de algún acto navideño puntual) o que viertan alguna opinión política, o muestren alguna inquietud sobre los numerosos problemas sociales, los desastres que asolan algunas zonas del mundo, las guerras, conflictos etc. Parece que vivan en su mundo, aislados de cuanto acontece fuera de él.

No obstante, nos encontramos con alguna honrosa excepción, como la del futbolista marfileño, un tipo de los que te hace reconciliarte con el ser humano y creer que aún hay esperanza y es una lástima que esa ilusión se desvanezca envuelta en un ridículo manto normativo. Me gustaría que se persiguiera con el mismo o más ahínco a esos ultras y sus protectores, que son los que verdaderamente ensucian el deporte y emponzoñan nuestra sociedad, y no a un futbolista que, sin estridencias ni farisaísmo alguno, expresa lo que piensa (de hecho, demuestra que piensa, casi un milagro) y se solidariza con la gente que sufre.

Y es que hay gente que sufre, y mucho, precisamente los palestinos que sufren el bombardeo cruel y despiadado de sus ricos vecinos israelitas que cercenan vidas con la misma insultante facilidad con la que luego se declaran ellos mismos como víctimas. Me pregunto cuándo el mundo reaccionará y parará los pies a Israel que actúa con la misma crueldad y sinrazón que ellos mismos sufrieron en su día a manos de los nazis. Las cifras de ayer eran demoledoras: 13 muertos por el lado israelita y más de 900 por el palestino. Me uno a esa maravillosa carta a los Reyes Magos que mi buena amiga Judith (El Patio de Mi Casa en el margen derecho de este blog) escribió maravillosamente hace unos días y cuya lectura recomiendo fervientemente.

Por último, ruego que nadie confunda mi apoyo a los palestinos, que considero los más débiles en este conflicto, y mis deseos de paz con apoyo alguno a cualquier grupo y movimiento terrorista. Somos más inteligentes que eso.
Paz y Amor.

miércoles, diciembre 31, 2008

El gran grupo de rock español


La década de los 70 llegaba a su fin y un escritor alemán, de pasado militante antinazi e hijo de la bohemia de Munich, publicaba la que probablemente sea la obra cumbre de la literatura infantil: “La Historia Interminable”. Sus 419 páginas son un prodigio de imaginación desbordante, pobladas por maravillosas historias inacabadas e insólitos personajes.

Precisamente uno de ellos, la vieja y sabia tortuga, ha dado nombre al grupo musical formado 20 años después por unos chavales de Tres Cantos que tienen pinta de ser lo mejor que nuestro país ha aportado al rock en toda su historia. Se llaman Vetusta Morla y, tras diez años batiéndose el cobre, han conseguido publicar una obra maestra del rock llamado “Un lugar en el Mundo”. El hecho de que hayan tenido que recorrer a la autoedición para sacarlo adelante no hace sino engrandecer el mérito que de por si tiene semejante alumbramiento.

El disco es un ejemplo de arquitectura musical de alto nivel: guitarras y percusiones potentes que componen hermosas melodías articuladas en torno a estructuras instrumentales complejas y muy trabajadas. Desde la emocionante “Copenhague” hasta la vibrante “La Cuadratura del Círculo”; todo trabajado al detalle, con el mismo mimo con el nosotros las escuchamos. Y unas letras inteligentes y bien escritas que consiguen conectar con el oyente con independencia de la interpretación que demos a su significado, de esas que apetece cantar en voz bien alta sin sentir rubor alguno, como tantas veces nos sucede con las canciones escritas en nuestro idioma. Influidos, sin duda, por los Radiohead de “The Bends” cuentan, como ellos, con un cantante de una voz potente y personal que en directo vuela a gran altura.

Para rematar uno de los vídeos más originales de los últimos tiempos, rodado en una sola toma. Véanlo y aprecien las variaciones del sonido de la voz según los escenarios, la incorporación progresiva de los instrumentos y la dificultad, al menos en apariencia, de su realización.



Este 2008 ha sido, evidentemente, el gran año del deporte español y, gracias a la irrupción de Vetusta Morla y su “Un lugar en el Mundo”, quizá haya sido el gran año del rock español hasta la fecha. Ellos preparan disco y, probablemente, más emocionantes conciertos para este año, pero esa será otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

Mientras tanto, muchas gracias a todos los que habéis leído y participado en este blog. Os deseo a todos un gran 2009 que llene vuestras vidas con todo aquello que os hace felices.

Un abrazo

lunes, diciembre 08, 2008

Últimos días en Japón

Nos quedaban tres días para dejar las tierras japonesas y en la mañana del 26 de Agosto abandonamos la cálida ciudad de Shirahama y tomamos el tren que nos llevaría a Yokohama vía Osaka.

Yokohama, que en origen era un humilde pueblo pesquero, es ahora la segunda ciudad de Japón, con más de tres millones y medio de habitantes y está tan cerca de Tokio (10 minutos en tren) que sus calles y edificios se mezclan con los de la capital haciendo imposible distinguirlas desde el cielo.

Es una ciudad a la que los habitantes de Tokio acuden para pasar una tarde, dar un paseo, comer algo y tomar una copa quizá. Y eso es precisamente lo que recomiendo haga cualquier turista que tenga tiempo para ello. Nosotros los hicimos bajo un manto de agua que sólo nos dejó intuir aquello que tanto resplandece en las fotos: el distrito financiero de Minato Mirai, con sus futuristas rascacielos de entre los que sobresale la Ladmark Tower cuyo techo apenas pudimos ver en los escasos instantes en el que manto de nubes que la cubría tuvo a bien liberarlo.

No obstante, lo más destacado de la ciudad quizá sea el extenso barrio chino, muerto por la noche (cuando nosotros lo recorrimos) y normalmente animado cuando las luces del día lo iluminan. Las suntuosas puertas de entrada son preciosas y uno puede toparse ahí dentro con algún que otro maravilloso templo escondido.

Irónicamente, partimos al día siguiente de una Yokohama totalmente resplandeciente al albor de unos rayos de sol que ese día sí caían sobre la ciudad con toda su fuerza. No habíamos dejado lo mejor para el postre pero sí nos aseguramos de dejar un punto importante para visitar antes de apurar nuestro viaje con un último paso por Tokio en el que ver aquello que aún faltaba, hacer algunas compras y despedirnos de alguna gente conocida durante el periplo. Así pues, llegamos a Kamakura, otra de las excursiones de un día que la gente realiza durante la estancia en Tokio.

A estas alturas, tras visitar cientos de templos y santuarios, tras haber recorrido la parte más importante del país, piensas que nada te va a sorprender y que quizá otra pequeña ciudad histórica sea ya demasiado pero no lo es. La ciudad cuenta con un conjunto de templos similar al de Nikko y algunos más desperdigados, pero en un estilo completamente diferente. Un placer recorrerlos y sumergirse en el Japón histórico y admirar, entre otras cosas, el Daibutsu (representación de Buda) de bronce exterior más grande del mundo. En realidad, estaba dentro de un templo que un tsunami se llevó por delante dejando la escultura a la intemperie, permaneciendo así durante los últimos 6 siglos. Fue, sin duda, una digna despedida del Japón más antiguo antes de bucear entre los rascacielos de Tokio por última vez.

De nuestro último día y medio en Tokio, tan movido y dinámico como los previos, la visita más destacada fue la de Odaiba, a la que se llega en una línea de metro especial, suburbana y sin conductor. Ahí se puede disfrutar de la luz del ocaso sobre la Bahía de Tokio, ir a una playa artificial, perder horas y horas en alguno de sus espectaculares centros comerciales y, si uno quiere regresar del futuro y perderse en el espacio, puede ver una réplica de la estatua de la liberar con el rainbow bridge de fondo, que recuerda al puente de Brooklyn, y disfrutar así de una panorámica fantástica e imposible.

Mañana haremos unas compras, cenaremos con los primos Alberto y Nacho, a los que aún quedan un par de días de viaje y nos despediremos de Xavi “iron man” y Sonia, que también están en la ciudad. Sólo queda tomar el avión y disfrutar del ocio que ofrece, con sus pelis y sus juegos, y pasar unas horas sobrevolando Asia y Europa antes de volver a España y dejarnos invadir por la nostalgia. No está mal.


Yokohama/Kamakura/Tokio: 26 Agosto: Yokohama27 (Mañana): Kamakura
27 (Tarde) y 28: Tokio
29: Regreso en el avión




sábado, noviembre 29, 2008

Encontraron la belleza


Hace unos años pude ver en directo por primera vez a Mercury Rev que, por entonces, habían publicado su quinto disco, “All is dream”. El concierto lo disfruté mucho y, curioseando en Internet para leer las críticas di con la publicada en El Mundo titulada “En busca de la belleza” o algo parecido. Lejos de lo que parecía sugerir el titular, el corte de la crítica no era nada positivo y me pareció que sugería que su música era algo pretenciosa. Injusticia de esta crítica al margen y, plenamente consciente de mi subjetividad (la objetividad es una quimera en el área musical), puedo afirmar sin rubor alguno que, tras gozar con ellos ayer en su concierto en Joy Eslava, Mercury Rev han encontrado y alcanzado la belleza.

Una interpretación sublime que comenzó con una revisada y eléctrica versión de “Snowflake in a hot world”, canción que abre su último trabajo a la venta, “Snowflake Midnight”, de corte más electrónico que, por cierto, tiene su complemento “Strange Attractor” en la página oficial del grupo para su descarga directa y gratuita con sólo registrarse en la misma. Un regalo para los fans del grupo que resulta una metáfora de ellos mismos: su directo es un regalo para el oído.

Es uno de esos escasos grupos que, en lugar de repetir lo grabado en el estudio, adaptan sus versiones al directo dándole mayor presencia a las guitarras y a la percusión, batería a la cabeza, otorgando más fuerza y vitalidad a las canciones. En ocasiones, enlazan dos o más sin dar tregua al espectador, realizando, además, desarrollos instrumentales más largos permitiendo que esas canciones nacidas en el estudio, crezcan y alcancen su madurez sobre el escenario. La esencia misma de la música.

Las letras e, incluso, las melodías de la banda neoyorquina mezclan el lirismo profundo de Sigur Ros con la psicodelia de los primeros Pink Floyd a lo que añaden una especial intensidad interpretativa no exenta de delicadeza y sutileza que consigue que las notas penetren en tu piel y te transporten a otra dimensión.

Es un grupo que se ha reinventado a si mismo de forma constante y su directo es la prueba viviente: nuevos arreglos y armonías que visten y adornan las canciones dotándolas de elegancia y clase sin perder un ápice de emoción. Atacaron la célebre “Goddess in a highway” en el comienzo de los bises y sonaba completamente rejuvenecida, electrizante; a continuación, dotaron a “The Dark is rising”, la obertura de “All is dream”, de un vigor inusitado y ese final, “Senses on fire”, consiguió efectivamente encender nuestros sentimientos y emociones.

Mercury Rev ofrece música para meditar y para vibrar. Al verlos en vivo, su mezcla es orgásmica.


viernes, noviembre 28, 2008

Deficiencias del Museo del Prado


Es difícil confesar que, pese a que en cada viaje que hago al extranjero sigo fielmente la pertinente ruta de museos, llevaba varios años sin pisar el inigualable Museo del Prado de Madrid. Hasta hoy en que, aprovechando que estoy disfrutando de unos días de asueto, he vencido la pereza y me he acercado para perderme en él durante unas dos horas y media (hasta que me han echado) y ver parte de la colección permanente.

No escribo este post para hablar de cuánto me ha impresionado algún pintor o de la emoción de volver a disfrutar de alguna de las maravillas impresas en los lienzos; ni siquiera como acto de contrición por no haberlo visitado en tanto tiempo. Lo hago porque me he llevado una desagradable sorpresa que me ha hecho pensar una vez más que no somos el país evolucionado que pretendemos ser.

Para vergüenza y escarnio nuestro, en la parte que he visitado, donde se encuentran los cuadros de Goya, Rubens, Velázquez, Tiziano o El Greco, entre muchos otros, los carteles explicativos estaban solamente en la lengua de Cervantes (diría que en el 95% de los casos). Si, además, tenemos en cuenta que las locuciones disponibles en las audioguías sólo están referidas a unas pocas obras, es fácil visualizar la frustración de los numerosos extranjeros que lo visitan pues dudo que la mayoría sea tan experta en arte que no necesite explicación alguna. Triste imagen de nuestro país la que se llevan. Apenas han pasado unas horas y todavía no consigo creer que en una de las pinacotecas más importantes del mundo no esté implantado del todo el bilingüismo.

Una cosa es el escaso desarrollo del inglés o cualquier segunda lengua en nuestro país (y mejor no hablemos del conocimiento de la nuestra dentro de nuestras propias fronteras), lacra heredada del franquismo que aún no hemos conseguido superar, y otra que, en un país en el que el turismo juega un papel tan importante en nuestro PIB, no nos preocupemos de facilitar la visita a los turistas extranjeros. ¡Qué difícil es encontrar carteles en inglés en las ciudades! Siempre he odiado y he luchado contra los complejos patrios que hacen que nos minusvaloremos frente al exterior pero más rabia me da encontrarme con cosas como esta que me quitan la razón.

Con todo el derecho peleamos por entrar en el G8, en el G20 y ser uno de los principales actores en la Unión Europea. Pues bien, para lograr todo eso, tenemos que superar el escollo del idioma. Y, amén del daño que se le hace al tan maltratado como necesario turismo extranjero, flaco favor hacemos a la causa si los gestores de un lugar tan emblemático como el Museo del Prado no entienden la necesidad de la presencia del inglés en los carteles explicativos de las obras.

Por cierto, sobre la ubicación y legibilidad de los mismos hablaremos en otra ocasión.

miércoles, noviembre 26, 2008

Contra el terrorismo machista


Ayer, 25 de Noviembre, fue el Día contra la Violencia de Género (terrorismo machista me parece más acertado) y pensando en qué escribir recordé un reciente post de un gran tipo dotado, además, de una gran sensibilidad.


Creo que merece la pena una visita al Blog de Luiso y leer lo que escribió en el mes de Agosto, probablemente tras leer una vez más cómo una mujer había vuelto a sufrir la ira machista y violenta.




Sea este un granito de arena más en el camino hacia el fin de la Violencia de Género.

Gallardón se quita la careta

Hace pocos días todos recibimos estupefactos la noticia de la trágica muerte de Álvaro Ussía a manos de los porteros de la discoteca del Balcón de Rosales, en Madrid.

La reacción de quien gobierna la ciudad, ese alcalde que bien presume de ser el representante de la modernidad y la tolerancia en la derecha, con esa imagen de “rojo” encubierto y ese aspecto de niño bueno, no ha sido otra que la de cerrar bares, salas y locales a diestro y siniestro, agarrándose a la excusa de irregularidades en las licencias. Al margen del corte fascistoide de la medida, no es sino la típica maniobra de distracción para encubrir la falta de legislación y actuación previas sobre la seguridad de los locales nocturnos.

Amigo Gallardón, la solución no está en cerrar locales, en prohibir actividades, que es lo único que ustedes los de la derecha saben hacer dentro de esa particular concepción que tienen de la democracia. La solución está en regular y vigilar el sector para evitar sucesos como este. Y ya puestos, le informo de que, en muchas discotecas y locales, estos porteros sólo tienen como misión asegurarse de que las drogas se venden bien para que las mafias para las que trabajan que, de hecho, imponen a los dueños su presencia bajo amenazas veladas. Pero seguro que esto lo sabía usted y le importa un cojón siempre y cuando no salga en las noticias y mancille su buena imagen.

No dudo de que muchos sitios merezcan ser cerrados pero debe hacerse ajustándose a la ley, el orden y, por supuesto, el sentido común y no por un venazo dictatorial y oportunista como el que le ha sacudido a usted. Cargándose La Riviera, amigo, no devuelve a Álvaro la vida ni, lo que es peor, ayuda a que sucesos como este no se repitan más. Cerrando La Riviera tan sólo consigue poner de manifiesto su autoritarismo y, de paso, matar un poco más la débil actividad cultural de nuestra ciudad. Le recomiendo, a usted y al resto de lectores, el magnífico artículo de Diego Manrique publicado ayer en El País. Quizá le abra a usted los ojos. Claro que, a lo mejor, usted prefiere que permanezcan cerrados tras sus gafas de “sapientín”, mantener esa falsa imagen de inocencia mientras lanza esos golpes de efecto que distraigan nuestra atención y no podamos ver como destruye nuestra ciudad poco a poco.

domingo, noviembre 16, 2008

Playa y "onsen" en Shirahama

Nuestro verdadero contacto con el Japón más profundo y alejado de las rutas turísticas para extranjeros tuvo lugar en Shirahama, una ciudad costera, bañada por el Pacífico en la que también se puede uno relajar en alguno de los numerosos "onsen" que allí se pueden encontrar. Probablemente más de uno se esté preguntando qué rayos es un "onsen" o lo haya escrito ya en la barra de google. Una de las actividades más extendidas en Japón son los baños termales y supone toda una experiencia. Uno se desnuda en el vestuario y, con una pequeña toalla que sólo se usa para la frente, se mete en el agua tal y como Dios le trajo al mundo en compañía de otros bañistas. En estos spas naturales, por supuesto, el agua puede variar de caliente a insoportable pero es obligado probarlo.


Shirajama es, sin duda, una ciudad pintoresca, que se nutre esencialmente de turismo local gracias a sus indudables cualidades y habitada por unos personajes excepcionales: desde el alemán residente con su puesto de pulseras y colgantes, a la familia japonesa "italófila" que regenta el Guinnes, un bar donde se puede comer estilo italiano y, por supuesto, beberse unas cuantas cervezas; y, por supuesto, el viejo Katsuya, dueño del "mitshuya", el "bed & breakfast" japonés donde nos alojamos. Un tipo curioso, risueño y alegre, generoso y atento con el huesped. En nuestro caso, no sólo nos recogió y devolvió a la estación de tren sino que nos prestó unas bicicletas para que pudiéramos recorrer la zona en condiciones. Y no podemos olvidar al dueño de aquel "onsen" cuyo nombre no recuerdo ya que, sin hablar palabra de otro idioma que no fuera el suyo, nos cantaba canciones en italiano plenamente convencido de que lo hacía en español.

No obstante, la vuelta a la carga del mosquito tigre que encontró a unas pulgas como aliadas, hacen que tengamos un recuerdo agridulce del destino... Si algún día pasan por la ciudad, no olviden las espirales que venden en Coronel Tapioca, además de cubrirse y embadurnarse bien con el Relec.


Shirahama: 24 y 25 Agosto

domingo, noviembre 09, 2008

Osaka y Kobe, neones y terneras

Cuando planificamos el viaje, sabíamos que era una ciudad a visitar no tanto por su valor turístico como por ser la segunda ciudad en importancia (no piensen en Kioto, que hablamos en términos económicos) y la posibilidad de contemplar una representación de una macrourbe nipona distinta a Tokio.

Pero Japón nos sorprende una vez más y nos ofrece una ciudad con bastantes cosas para ver y una gran vitalidad y animación, tanto por encima como por debajo de la tierra. Por encima, podernos elevarnos hasta el cielo subiendo a a la Cosmo Tower o al Umeda Sky Building y contemplar la ciudad desde las alturas, en una espectacular panorámica de un lugar habitado por casi tres millones de habitantes que se triplican desde muy temprano cuando los trabajadores llegan desde las distintas ciudades dormitorio.

Otra perspectiva muy diferente la tenemos en el barrio de Kita, donde un inmenso y laberíntico paso subterráneo se transforma en un auténtico centro comercial, lleno de tiendas y restaurantes que atravesamos para entrar y salir de la estación. Por encima, unos soportales albergan numerosos restaurantes y bares de copas llenos de gente variopinta y en los que uno puede, incluso, llegar a cruzarse con una representación de la Tuna cantando “Clavelitos”.

También ofrece su versión más futurista gracias a los neones que iluminan las calles y canales de Dotombori, otra zona de animación nocturna y, presumiblemente, la más importante de una ciudad en la que se encuentra el segundo castillo más importante del país, el acuario más grande y… el Spa World: el balneario más grande del mundo.
Gracias al tren bala, en apenas un cuarto de hora nos encontramos en Kobe, tristemente famosa por el terrible terremoto de 1995 en el que 6.000 personas perdieron la vida. La ciudad es agradable para pasear ya que, a pesar de su millón y medio de habitantes, es relativamente pequeña. Entre lo más destacable se encuentra su barrio chino; el barrio de Kitano, con sus casas occidentales; o el teleférico de Shin-Kobe, que nos traslada ladera arriba hasta una altura de 400 metros desde la que disfrutar de las hermosas vistas de la bahía en que se encuentra la ciudad. Pero si hay algo que ha hecho célebre a la ciudad de Kobe es la carne de ternera, la más cara del mundo y posiblemente la mejor. Evidentemente, uno de los motivos por los que decidimos incluir este lugar en el plan de viaje fue la posibilidad de degustar ese exquisito bocado y puedo dar fe de que mereció la pena. Quien esto escribe, carnívoro confeso, no ha probado jamás una carne tan sabrosa y tierna que se deshace en la boca sin apenas masticarla. Es una delicia para todos los sentidos, incluso el de la vista, con esa tonalidad roja y las vetas que la atraviesan como si se tratara del mejor “pata negra”. Más de uno se preguntará qué tiene esa carne o como se consigue y la respuesta pondrá a prueba a más de un incrédulo: entre otras cosas, las vacas beben cerveza y reciben masajes.






Osaka:
22 Agosto: Acuario Osaka, Bahía, Cosmo Tower, Kita
23 Kobe: Castillo Osaka, Kobe, Umeda Sky Building, Dotombori









miércoles, noviembre 05, 2008

Alivio y Esperanza


Son las dos palabras que me vienen a la mente tras confirmarse que Barack Obama será el próximo presidente de los Estados Unidos, rabiosa actualidad que, de nuevo, me fuerza a interrumpir mi periplo japonés, algo que los lectores de este blog agradecerán, sin duda.


Como no me gusta ser de aquellos que sólo se suben al carro del triunfo, debo hacer un ejercicio de personal honestidad y reconocer que no siempre le apoyé. Yo era partidario de Hillary Clinton. Tenía un buen recuerdo de sus inicios como Primera Dama, con ese intento frustrado de implantar un verdadero sistema de salud pública que me dejó una impronta de mujer implicada socialmente, comprometida, de izquierdas que creo que es lo que le hace falta a ese país, aunque la sola mención de la palabra "izquierda", que tanto espanta a mucha gente, especialmente por esos lares, se baste para impedir una carrera política. Quiso ser algo más que una figura decorativa e intentó emplear su tiempo implicándose en proyectos con una mínima utilidad. Además, lleva el apellido Clinton, al que tanto hemos echado de menos en estos ocho años de cuasi fascismo "Bushista". Quizá por tantas asociaciones, quizá por un recuerdo distorsionado que me hace sobrevalorar esa época, quizá porque me hubiera gustado ver a una mujer presidenta que tanta falta hace para dar el definitivo paso y superar el machismo recalcitrante y perenne de nuestra sociedad o quizá porque desconfiaba de Obama, el caso es que la prefería a ella.


Por supuesto, una vez proclamado candidato no había dudas. pues lo principal era deshacernos de la amenaza republicana, por encima, me temo, de cuestiones raciales aunque sea una excelente noticia tener al primer presidente americano negro.Y debo reconocer también que escuchando algunos de sus discursos y leyendo sobre su día a día, comenzó a seducirme a mí también.


Pero el caso es que el día de hoy ha supuesto el comienzo del fin de esos ocho años en los que la demencia megalómana de un cateto provinciano ha estado a punto de involucrar al mundo en una tercera guerra mundial y el inicio de la transición hacia lo que todos esperamos sea una etapa más serena, tranquila y racional en todos los órdenes.


Lleno de esperanza y alivio, hoy duermo tranquilo.

lunes, noviembre 03, 2008

Fukuoka, el desenfreno escondido

La teórica meca japonesa del desenfreno y la marcha nocturna infinita se encuentra en el punto más occidental del país, el más cercano a Corea del Sur, y ofrece bastante más que el ocio nocturno.

Bañada la ciudad por el Mar del Japón, cuenta con excelentes playas ubicadas relativamente cerca del centro, perfectamente equipadas y, sorprendentemente, vacías en un país cuyas imágenes muestran una masa de gente que se desplaza colapsando las aceras, el transporte público y cualquier punto de reunión.

El punto más alto, la moderna Torre de Fukuoka, un edificio imponente, vestido de un reflejo azul que se confunde con cielo y mar, vigilada a su vera por dioses nipones que la guardan y dan fe de su majestuosidad no sólo es una de las más altas del país sino también una de las más bonitas. Es maravilloso subir a ella y disfrutar de las vistas, y bajar después a darse un chapuzón a sus pies, tumbarse y contemplar como se eleva al infinito, tocando la eternidad.

El río que une y separa la ciudad atravesándola en el corazón permite un paseo a su orilla, rodeado de vida y luz, de puestos de comida cuya ubicación no se corresponde, como sucede en tantos sitios del mundo, con el servicio ofrecido ya que se come escasamente, mal y por un precio relativamente caro. Allí se puede conocer gente muy interesante con la que compartir mesa y mantel; en nuestro caso, un original matrimonio gay e italiano, amigos de Almodóvar, Alaska y su troupe, de cuya conversación disfrutamos y con los que hubimos de abortar el intento de tomarnos unas cervezas ya que el sitio de copas, recomendado por la Lonely Planet, parecía no existir y nadie supo decirnos si así era. Son los problemas de intentar comunicarte con gente que, además de no hablar otro idioma que el local, sufre de una pertinaz y aislante timidez. Una lástima que, en un imperdonable descuido, no intercambiáramos números y dirección de correo. Qué les vaya bonito y nuestros caminos vuelvan a cruzarse.














Siguiendo el curso del río un poco más allá, el culmen de la originalidad japonesa en forma, esta vez, de centro comercial: el espectacular Canal City, con sus fuentes y su canal artificial. Los centros comerciales en Japón resultan se auténticos museos del ocio, entretenimiento y, claro está, el consumo. Son una visita obligada.

Como un noctámbulo de pro no puede irse de un sitio así sin probar alguno de sus bares, terminamos entrando en uno semivacío en el que una pareja de músicos de jazz locales tocó para nosotros en exclusiva y el dueño, todo cortesía, nos despidió acompañándonos al ascensor.




Otra cruz en el mapa del país del sol naciente con la que finalizamos la segunda semana de nuestro periplo. Ya sólo queda iniciar el largo regreso a Tokio pero todavía quedan algunos lugares interesantes por visitar antes de que eso suceda.



Fukuoka:

21 Agosto

jueves, octubre 16, 2008

Felicidades Juan José Millás... y Gracias!


De nuevo me veo obligado a hacer un alto en este periplo japonés para comentar una noticia de rabiosa actualidad: Juan José Millás que, junto con Eduardo Mendoza, es uno de mis héroes literarios ha recibido merecidísimamente el Premio Nacional de Narrativa. Una excelente noticia y una gran recompensa para este escritor, autor de grandes novelas y, por encima de eso, creador de un estilo singular e inimitable que juega con la realidad y con las palabras (signifiquen lo que rayos signifiquen estas) para hacernos sumergir en un mundo surreal, irreal pero tangible con una capacidad única para hacernos ver lo que nos rodea sin saber si estamos dentro o fuera.


Como columnista es, además, insuperable. Es imposible decir más con menos palabras. Es un milagro que, en el pequeño espacio que representa su columna de la última página de El País de los viernes, sea capaz de contar esas historias, de realizar esas críticas tan contundentes. Un genio de las letras, sin duda alguna. Por cierto, es irónico que un empleado de El País, se llevara el Premio Planeta por una novela titulada "El Mundo"...


En algún lugar de la casa, en una carpeta, guardo una columna suya firmada por él y obtenida gracias a mi buen amigo Pedro Mochales ya que, pese a ser vecinos de barrio durante muchos años, nunca tuve la fortuna de cruzarme con él. Todavía confío en tener la oportunidad de que algún día me firme alguna en persona y así poder enmarcarla.


Cuando pensé en escribir este post, lo hice indignado con la Televisión Pública pero creo que Juanjo no se merecía un comienzo que no pusiera de relieve el premio y sus méritos. No obstante, tampoco quiero escribir la loa y olvidar lo que considero una afrenta. Es una vergüenza que, semejante noticia, tan sólo sea merecedora de aproximadamente unos 45 segundos del telediario de la primera cadena. No tienen más tiempo para dedicarle a uno de los premios más importantes que se conceden en nuestro país ni tampoco para dedicarlo a explicar un poco más a fondo quién es el escritor y rendirle un pequeño homenaje. Sin embargo, para los deportes, disponen de diez, quince minutos o más. Nuestro país tiene unos índices de lectura mínimos y la televisión pública pierde una magnífica oportunidad de fomentar la lectura. Luego quizá nos sorprenda que los niños piensen que es más importante para su futuro saber si Guti está estreñido que cualquier otra noticia relacionada con la cultura. Y se lo dice un futbolero de pro. Seguro que en La 2, cadena que ve la misma gente que lee, casi nadie, le dedicaron, por lo menos, 2 ó 3 minutos. Por favor, una vez más, dediquen mis impuestos a algo útil, coño.


En fin, no quiero terminar cabreado así que MUCHAS FELICIDADES, JUAN JOSÉ MILLÁS. Muchas gracias por tus libros, tus columnas, tu sentido del humor y tu forma de ver El Mundo.

jueves, octubre 09, 2008

Himeji y Nara: Una vuelta alrededor de Kioto y nos vamos a Hiroshima y Miyayima

Para no ser menos que Tokio, Kioto también tiene cerca algunos sitios para ir de excursión saliendo y volviendo el mismo día. Ya hemos comentado aquí la espectacularidad de Nikko y comentaremos en días venideros la de Kamakura pero antes de salir de Kioto, hay que hacer una parada y detenernos en dos lugares muy especiales.

El castillo más importante de Japón se encuentra a sólo media hora de aquí, en un agradable y tranquilo pueblecito que se viste de ciudad, con su neón, para hacernos notar que el desarrollo japonés ha llegado al último rincón. A él hemos llegado por la tarde, tras haber pasado la mañana visitando, entre otros templos, el inconmensurable “Golden Pavillion”. Se trata de Himeji, un lugar en el que merece la pena emplear las tres horas que se tarda en recorrer el interior del magnífico castillo y los jardines anexos. Los castillos japoneses, de paredes blancas, revestimientos dorados y tejados con el característico triángulo de puntas redondeadas en nada se parecen a los europeos y, si bien no son tan espectaculares como, por ejemplo, los que se pueden encontrar en la ribera del Loira, su atractivo es indudable.

Regresamos a Kioto a disfrutar de una magnífica cena y, tras el sueño reparador, nos levantamos para visitar la primera capital de Japón: NARA. Aunque nada parece recordar aquellos días al salir de la estación tren (si hay algo que hemos echado de menos, es la ausencia general de lo que por estos lares conocemos como “casco antiguo”), la visita por los ocho lugares reconocidos como “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO es obligada, a pesar de que, una vez más, implique una larga y cansada caminata habitualmente acompañada por los ciervos y cervatillos que allí habitan, protegidos por su condición cuasi sagrada. Por encima de todo y de todos destaca el Todai-Ji: su sala central, la del Gran Buda, llamada Daibutsu-den, es el edificio de madera más grande del mundo y ahí está delante nuestro, imponiendo sus 56 metros de altura y toda su historia, albergando en su vientre una de las mayores figuras de bronce que se pueden encontrar, un Buda de 16 metros de altura que, según alguna conocida fuente, requirió tal cantidad de metal que casi causó la ruina del país.

Durante el regreso, una parada técnica para sumergirnos en el bosque de torii del templo de Fusimi-Nari en las afueras de Kioto antes de disfrutar la última noche en la ciudad; mañana partimos hacia Hiroshima. Es hora de despedirnos de la ciudad y de la gente con la que la hemos compartido: con Héctor e Ismael, amante del Airsoft que con él desahoga sus ansias de impartir justicia (estilo cómic) en el mundo; con Iris y Josema, también presentes en las noches de Tokio, que quizá vuelvan algún día a ver lo que se perdieron pero nunca olvidarán lo que vieron.

Nos levantamos excitados ante la siguiente parada de nuestro destino pero aún tenemos una última visita antes de abandonar la ciudad, el templo de Sanjusangendo. Lamentablemente, la hora empleada es suficiente para que las nubes cubran la ciudad y una tromba de agua descargue sobre nosotros mientras caminamos el kilómetro que separa nuestro ryokan de la estación de tren. Y así, tras dos horas de viaje y una conversación imposible en el tren bala con un simpático japonés con pinta de no poseer un techo en el que guarecerse, llegamos a HIROSHIMA que uno se la imagina devastada, llena de escombros, llena de gente con la mirada perdida y triste, inmersa en un eterno lamento nuclear. Sin embargo, la otrora bombardeada es hoy una ciudad agradable que, desde un punto de vista turístico no tiene mucho que ofrecer pero sí muy interesante. La Cúpula de la Bomba A, el Parque de la Paz y el Museo Conmemorativo de la Paz son una prueba de la inmensa capacidad del ser humano para la barbarie, sólo comparable con su no menos inmensa habilidad para recuperarse y regenerarse. Más allá de una de esas visitas que ponen a prueba el estómago y la sensibilidad de cualquiera, el viajero se encuentra con un centro acogedor y un ambiente formidable, amigable y abierto, donde se puede comer en un sitio tan particular como el Okonomi-mura en el que se puede degustar el sabroso okonomiyaki (hiroshimayaki en su versión local) acompañado de una jarra de cerveza bien fría (me he enamorado de la cerveza japonesa) en cualquiera de las múltiples barras de un restaurante que se extiende a lo largo de las plantas segunda, tercera y cuarta del edificio donde se encuentra. Luego podemos tomar una copita en un sitio tan agradable como el Lotus, pero sólo una que mañana hay que madrugar de nuevo.







Llega la mañana y el momento de ir a ver la famosa tori flotante de la Isla de Miyayima. Un sitio único, sin duda, donde, además del templo, se puede recorrer el pequeño y encantador pueblecito, y tomar dos teleféricos para alcanzar el punto más alto de la isla y disfrutar unas vistas magníficas en compañía de unos simpáticos macacos. Un sitio donde, además, tenemos la suerte de conocer a los inefables barceloneses Xavi y Sonia, y a los entrañables primos Alberto y Jose, con los que compartimos la excursión y una divertida cena en la ciudad. Nos volveremos a ver en Tokio, pero aún tenemos que viajar más al sur.
Hiroshima:
19 Agosto: Cúpula Bomba A, Parque de la Paz, Museo Conmemorativo y noche por el centro
20 Agosto: Isla Miyayima

domingo, septiembre 28, 2008

Kioto, la ciudad interminable



Por fin llegó el Jueves y, con él, uno de los momentos más esperados del viaje: nuestro primer shinkansen (tren bala) rumbo a la mítica Kioto. Para ello debíamos activar nuestro Japan Rail Pass que nos daría acceso ilimitado a los trenes japoneses. La tarea en si resultó ser bastante sencilla, lo complicado fue dar con la pertinente oficina, sólo una de las muchas que hay en la enorme Tokyo Station; las indicaciones de los diferentes empleados de JR no fueron suficientes y su ubicación en un escondido rincón, mimetizada entre varias oficinas de venta de billetes, no ayudaba demasiado. Por fortuna, el personal es solícito, atento, rápido y eficiente permitiendo que apenas un cuarto de hora después estuviéramos ya en la cola de acceso a nuestro vagón. Es emocionante viajar en un tren "bala" cuyo apelativo se justifica plenamente tan pronto se pone en marcha; la velocidad es de vértigo, el paisaje que asoma por las ventanillas es apenas una imagen fugaz y, a pesar de las numerosas paradas, recorrimos los casi 600 kilómetro de distancia que separan ambas urbes en algo más de dos horas.



Resulta curioso que Tokio y Kioto sean la misma palabra con las sílabas desordenadas, metáfora de la diferencia que hay entre ambas ciudades. Si una representa la modernidad más vanguardista, la otra representa la tradición y la historia, y en ambas, escondido entre sus calles, se encuentra el Japón antiguo. La suma de estas dos ciudades sintetiza pues la esencia de la dualidad nipona: Tradición y Modernidad, Historia y Futuro. Ciudades de cemento y neón que se mezclan con parques y bosques urbanos para abrigar y ocultar los templos medievales.
La visita turística es simplemente apabullante. La lista de templos es infinita y, aunque uno quiera limitarse a los importantes, a los fundamentales, siguen siendo muchos. Mi recuerdo de la ciudad es el de largas caminatas bajo un calor sofocante, casi insoportable cuando el sol vencía su batalla con las nubes y conseguía separarlas por un rato. El esfuerzo se veía compensado al entrar en sitios memorables como el Kinkaku-Ji o "Golden Pavillion" (Templo Dorado), con sus paredes de láminas de pan de oro que le dan una apariencia casi irreal. Al situarse frente a él, uno parece que esté viendo un cuadro.



Sé que repito esta frase y quizá no sea la última vez: En Japón siempre hay algo más que ver y en Kioto más aún: la propia estación de tren, de diseño rabiosamente futurista, es un espectáculo; las animadas calles del casco urbano, techadas para proteger de la lluvia, con el enorme y variado Mercado de Nishiki en medio; un paseo por la orilla del Kamo Gawa, uno de los dos ríos que atraviesan la ciudad y la calle Ponto-Cho que por la noche luce en todo su esplendor. Y por supuesto Gion, el barrio de las geishas, que esconce en su interior lo que la guía califica como la calle más hermosa de toda Asia: Shirakawa Minami-Dori. No he viajado lo suficiente para corroborar la afirmación en toda su extensión pero sí puedo dar fe de una belleza singular que se ve y se siente al pasear por ella.
Kyoto tiene mucho que ver y mucho que ofrecer. Cierro mis ojos para recorrerla una vez más.


Kioto:

14 Agosto: Templo Higashi Hogan-Ji/ Templo Nishi Hogan-Ji/ Torre Kioto / Estación de Tren
15Agosto: TemploToji (la Pagoda más alta)/ Castillo Nijo-Jo/ Palacio Imperial/ Mercado Nishiki/ Ponto Cho/ Gion/Templo Shoshei-En/ Maruyama/ Templo Yasaka-Jinja
16 Agosto: Templo Gingaku-Ji (Templo de la Plata)/ Camino de la Filosofía/ Templo Nanzen-Ji/ Templo Eikan-Do/ Templo Honen-In/ Templo Heigan-Jingu/ Templo Kyomizu Dera/ Maruyama/Templo Kodai-Ji/ Templo Ninen-Zaka/Gion (Ninen-Zaka y Sannon-Zaka)
17 Agosto: Templo Kinkaku -Ji (Golden Pavillion)/ Templo Ryoan-Ji/ Templo Ninna-Ji y excursión a Himeji.
18 Agosto: Excursión de día a Nara y visita al Templo Fushimi-Inari Taisha (Kioto) por la tarde/noche.
19 Agosto: Templo Sanjusangendo y tren rumbo a Hiroshima.


jueves, septiembre 25, 2008

IMPORTANTE NOTICIA

Interrumpimos de nuevo la emisión: Empresarios de la construcción bloquean carreteras como protesta contra el gobierno, porque este no les concede ayudas para sus empresas.

Cuando la Publicidad es Inútil (II)

Parece mentira pero tengo que volver a escribir sobre el mismo tema que hace unos meses. Si entonces me parecía una vergüenza que el Ayuntamiento de Madrid se gastara una pasta en una campaña contra la prostitución, ahora va el de Sevilla y hace exactamente lo mismo, incluso con un eslogan similar.


Esto casi me cabrea más: puedo llegar a entender que la derecha más recalcitrante, representada a la perfección por la figura de Ana Botella, Concejala de Asuntos Sociales del Excmo. Ayuntamiento de Madrid ergo responsable de estos menesteres y nombre evocador de las más vacuas y pseudointelectuales reflexiones, cometa una estupidez semejante y tire el dinero de esa forma; pero que un partido de izquierdas, presuntamente más sensible a los temas sociales y encima al que yo he votado, caiga en la misma trampa y caiga en el mismo despilfarro del dinero de los contribuyentes es aún más lamentable. Desconozco el nombre del Concejal de Asuntos Sociales sevillano y no tengo ganas ni de buscarlo en google pero él Sr. Alfredo Sánchez Monteisirín debería preguntarse si Sevilla no tiene problemas más importantes que resolver.


Me arriesgo a repetirme porque tampoco tengo ganas de volver a leer el post que escribí en su momento pero afirmo (no sé si por segunda vez o por primera) que es una estupidez y una ingenuidad supina pretender acabar con una actividad milenaria con una simple campaña publicitaria.


Dejen de perder el tiempo y nuestro dinero: regulen la prostitución de una vez y conviértanla en una actividad de plena legalidad. Mejoren las condiciones de las personas que la ejercen y no persigan ni a estas ni a quienes recurren a ellas. Persigan a las mafias y proxenetas, que son los verdaderos delincuentes.


Disculpen esta interrupción de mis aventuras japonesas. Todavía queda alguna protesta más pero en pocos días continuaremos con nuestro relato.


Saludos

domingo, septiembre 14, 2008

Nikko, el primer contacto con el Japón tradicional

Como avanzo en el título de este post, Nikko representa el primer verdadero encuentro del viajero con el Japón medieval de los samuráis y los shogunes. Eso siempre dependiendo del orden del viaje, claro está. En cuanto al término medieval, está escrito en cursiva porque hay que tener en cuenta una de las principales peculiaridades del país del sol naciente: el mantenimiento del régimen feudal hasta bien entrado el siglo XIX.

Llegamos a Nikko un martes, dos días y medio después de haber aterrizado en el país, aprovechando que se trata de una de las excursiones para hacer en un día desde Tokio puesto que se encuentra a unas dos horas de tren. El pueblo en si no tiene gran cosa, es apenas una calle con cierto encanto pero sin apenas nada destacable. Otra cosa es el magnífico e impresionante conjunto de templos, todos Patrimonio de la Humanidad, que allí se encuentra en el bosque aledaño a la ciudad. Algunos podrían aspirar a entrar en el selectivo grupo de las 8 Maravillas del mundo. Aún quedaba mucho por ver en nuestro viaje y muchas cosas más nos impresionaron de igual forma sin que por ello podamos decir que Nikko se encuentra entro lo mejor del país.

Pero en Japón siempre hay algo más y Nikko, desde luego, no es una excepción. Siempre hay algo más que ver, algo más por descubrir y, por ello, merece la pena el esfuerzo de subir 10 Km. por la montaña (en autobús, eso sí) y disfrutar de las vistas que ofrecen en Chuzenji-Ko el hermoso lago y la modesta (según la lonely planet) cascada de 97 metros. Hay un teleférico que sube algo más y ofrece unas vistas espectaculares de ambos lugares. Lamentablemente no pudimos hacerlo pero aún así disfrutamos la excursión.

Lo peor de la visita fue el viaje en el expreso regular (para entonces aún no habíamos activado el Japan Rail Pass que da acceso a los trenes bala) que se hace bastante pesado. Fue, sin duda, el viaje más incómodo de cuantos realizamos a lo largo de las tres semanas (y fueron unos cuantos): la eterna locución en japonés que te avisa de cada parada y, supongo, contará con detalle la historia de cada localidad en la que se detiene el tren pues la voz es continua y machacona. Esta es, precisamente, otra característica de los japoneses: parecen relatar la historia de la humanidad cada vez que hablan a juzgar por la cantidad de fonemas que llegan a emitir. Un torrente de palabras en cada conversación tal y como pudimos comprobar de forma mucho más directa un día después, durante el mencionado rodaje de la película en Ginza. Como le ocurriera también a Bill Murray en "Lost in Translation", las interminables parrafadas que se marcaba el director al intentar transmitir sus instrucciones eran acompañadas de apenas dos frases en inglés por nuestro traductor, ya que apenas hablaba el idioma.

Vicisitudes del expreso regular al margen, la verdad es que la excursión a Nikko es una de las actividades imprescindibles a realizar en Japón. Si, al final, le añades una visita nocturna al templo de Senso-Ji en el barrio de Asakusa, donde se encuentra la estación de tren, y lo acompañas de una excelente y nada cara cena para rematar el día, uno se acuesta con la hermosa sensación de estar disfrutando de un viaje inolvidable. Y eso con todo lo que quedaba por delante.



martes, septiembre 02, 2008

Tokio: El Comienzo del Viaje



Una vez que uno ha tomado la decisión acerca del destino de las vacaciones y se lanza a la búsqueda y compra de los billetes, toma en consideración el precio, los horarios de los vuelos y, en caso necesario, que las escalas den el tiempo suficiente para coger el siguiente avión pero que tampoco impliquen el pasarse un día entero en el aeropuerto intermedio. La primera lección que he aprendido de este mi primer viaje a Japón, a estas alturas de mi vida, en la que llevo ya unos cuantos destinos en mi mochila, es que también hay que fijarse en cómo se va a realizar esa escala. En mi caso, o debería decir nuestro caso puesto que viajábamos dos, realizamos la compra a través de rumbo y escogimos una combinación que implicaba un vuelo Madrid – Tokio vía París, con tres horas de margen, y una vuelta a través de Ámsterdam. El primero con Air France y el segundo con KLM. La noche anterior a la salida, repasando algunos detalles reparé en un detalle importante respecto al billete: el primer avión llegaba al aeropuerto de Orly en el norte de París pero el segundo vuelo partía del Charles de Gaulle, en el sur. Esto implicaba que teníamos hora y media para bordear la ciudad de París.

En principio no había problema: un autobús conecta ambos aeropuertos en 40 minutos por 18€ de los cuales nosotros estábamos exonerados por poseer un billete de avión (Air France dixit). Al ser aeropuertos diferentes y estar operado el primer vuelo por una compañía diferente de la que emitía el billete (Air Europa) se negaron a darnos la doble tarjeta de embarque así que el suspense estaba garantizado.

El avión salió con retraso pero consiguió recuperar el tiempo perdido durante el vuelo. Desde la ventanilla, antes de salir del mismo, vimos como se extraían todas las maletas excepto la mía. La larga espera de media hora hasta que salió, en último lugar, cuando ya la dábamos por perdida, elevó los niveles de tensión que alcanzaron cotas importantes en el autobús, cuando tuvimos que abonar el importe del billete ya que al conductor le importaba un pimiento que Air France hubiera dicho que era gratuito para nosotros. Y eso que se lo expliqué en francés. Supongo que sería un malentendido causado por mi mal acento.

Puesto que el vuelo era nocturno apenas pude disfrutar de la pantallita individual que permitía elegir entre diversos juegos, series, películas y demás oferta audiovisual ya que, una vez cenado, caí en los brazos de Morfeo que suavemente me depositaron a menos de dos horas de nuestro destino.

Un aeropuerto es un aeropuerto y, por mucho que sea enorme, el de Narita no te hace tomar conciencia aún de que estás en Japón hasta que no sales al exterior, a pesar de sus dimensiones. El autobús limusina que nos iba a trasladar a un hotel próximo al nuestro nos dio una primera pista de que las diferencias entre Oriente y Occidente son reales y tangibles. Dos empleados ordenaban la cola y etiquetaban las maletas para no perder un segundo una vez llegado el autobús y que este no saliera con retraso. Eso permitió que en sólo dos minutos estuviéramos todos sentados dentro, nuestras maletas en el maletero y el autobús en marcha en el preciso minuto en que estaba previsto. Así funcionan las cosas en Japón, con la precisión mecánica de un reloj, con múltiples piezas realizando su función en perfecta sincronía. El que inventó el concepto de “sinergia” es o era, sin duda, japonés.

Una vez que el autobús comienza su entrada en la ciudad, ya anochecido (todo un día sin ver el sol gracias al cambio horario y, a su vez, a que el sol japonés se despierta antes y se va a la cama temprano, incluso en verano), te das cuenta de que lo acertado de la primera secuencia de “Lost in translation”: Bill Murray dormitando en el taxi, despertado por la luz de los neones saliendo de un estado vegetativo, con los párpados abiertos mucho más allá de lo que él mismo los creería capaces, dispuestos a recibir la mayor cantidad de imágenes posibles y transmitiendo la curiosidad y el asombro que producen en el receptor. El Jet Lag derrotado por la magnificencia de una URBE, de la megalópolis por excelencia.

Los primeros paseos por las calles de Tokio producen una impresión de caos absoluto y, sin embargo, es una impresión falsa puesto que se trata del orden perfecto, de la cuadratura del círculo. 127 millones de personas habitan Japón, tres cuartas partes de ellos en ciudades. El lector deducirá que estas hayan crecido en vertical hasta casi tocar el cielo así que Tokio es un ciudad alta, muy alta, un gigante de cemento y cristal que, además, se extiende hasta el infinito. Esta concentración de individuos en un espacio relativamente pequeño es quizá lo que les haya llevado a pensar que, o se organizan, o ahí no hay nadie que conviva. Si a ello le añadimos que los japoneses, por herencia cultural, son gente a la que les gusta seguir rutinas y guiarse por normas, pues han inventado unas que les permiten convivir en paz entre ellos, aunque algunas, a los extranjeros, nos resulten especialmente chocantes. La primera es que no se permite fumar caminando por la calle. Está permitido fumar en los bares y restaurantes pero, si quieres hacerlo en la calle, tendrás que hacerlo en zonas perfectamente delimitadas, normalmente en la salida de las estaciones.

Otra curiosidad que ofrece Tokio, compartida con el resto de grandes ciudades del país nipón, es que los bares, restaurantes, karaokes, cibercafés y demás negocios no se encuentran siempre a pie de calle. A menudo, desde la acera, sólo ves el cartel que lo anuncia pero están ubicados en un quinto piso, en un tercero, en un séptimo y, para acceder a ellos, tomas un ascensor que da directamente a la entrada del mismo lo que hace que, en muchas ocasiones, no puedas ver si hay gente o tomar la decisión de entrar o no; te ves obligado a hacerlo. Pero no importa porque lo normal es que la comida sea excelente a un precio asequible pese a que el local, en apariencia, dé la impresión de que la cartera va a sufrir una sacudida importante. Por supuesto hay excepciones a la norma pero ese es uno de los múltiples y gratos recuerdos que nos hemos llevado de Japón: una cocina extensa, variada, magnífica, desconocida (vete a saber que hemos comido en muchos sitios) y barata. Es muy fácil no repetir plato y difícil cansarse de ella. Enamora.


Entre tanta pared de cemento y cristal, extensas áreas verdes hacen de pulmones y permiten respirar a la ciudad, a sus habitantes y a los turistas. Además, en ocasiones, sirven de localización para el rodaje de algunas películas. La imaginación desbordante de algún director permitió al que firma estas líneas y a su pareja, que habían interrumpido una toma sin querer y sin percatarse, acabar participando en la película. Al principio como una simple figuración, de forma más activa y con una frase en inglés en segunda instancia, para acabar filmándola conmigo hablando en japonés tras dos horas de rodaje a pleno sol, con los 37º acompañados de un 90% de humedad cayendo sobre nosotros como una losa. Una gente magnífica nuestros compañeros de rodaje y una experiencia inolvidable la que constituyó la gran anécdota del viaje. Ya promocionaremos en este blog la película cuando se estrene, el año que viene.

En esas áreas verdes, uno se puede encontrar un templo centenario, varios grupos rockeros tocando buena música (en las pedanías de los parques puesto que está prohibido dentro), puestos en los que comprar comida que degustar mientras escuchas la música o un grupo de japoneses y japonesas “rockabillies” emulando a sus héroes de "Grease". En esas zonas, el perenne sonido de las chicharras compone una de las sintonías que nos habría de acompañar en este periplo nipón del que seguiremos hablando en futuras entregas.

Nota: Tokio supuso el principio y el final de nuestro viaje por lo que repartimos las visitas entre ambos periodos, aunque de forma desigual.

Tokio 1ª Parte:

8 Agosto: Salida Madrid, 18h
9 Agosto: Llegada Tokio, 20h. Salida nocturna por Roppongi
10 Agosto: Barrios de Shibuya, Yoyogi Park, Harajuku y Eibisu. Visita al Templo de Meiji-Jingu y al Museo de la Cerveza de Sapporo. Salida nocturna por Roppongi con visita a la Torre de Tokio.
11 Agosto: Lonja de Tsukiji, barrio de Ginza (incluido el rodaje), Palacio Imperial, Distrito Financiero, Torre Mori (incluido Museo y Acuario). Salida nocturna por Shibuya.
12 Agosto: Nikko (próximo post). Salida nocturna por Asakusa y visita al templo de Senso Ji.
13 Agosto: Barrios de UENO (parque, museos y mercadillo), Akihabara y Shinjuku (Este y Oeste).

sábado, julio 12, 2008

Cuando Europa me hace sentir avergonzado

El estío ha entrado (por fin) de lleno y, en esta época que suele ser calma y alegre, con muchas horas de luz, jornada intensiva (si, como en este caso, se cumple) y planes de vacaciones, suelo estar de buen humor y destilar optimismo. Sin embargo, tengo un cabreo monumental y un dolor agudo en el corazón por todas las noticias que he leído últimamente. La tragedia de ayer ha sido el colmo y me hace volver a pensar en como, viendo la desesperación con la que vienen, lo único en que podemos pensar es en cómo devolverlos.
Me refiero, por supuesto, a la tristemente célebre "Directiva de la vergüenza" que establece, entre otras cosas, las siguientes:
  • Los sin papeles podrán ser internados seis meses antes de su expulsión. El periodo puede extenderse otros 12 meses si el inmigrante no coopera en su identificación.
  • Los expulsados no podrán volver a la UE en cinco años.
  • Los menores no acompañados podrán ser entregados a tutores que no sean familiares directos.
  • Se concede ayuda gratuita para apelar contra las decisiones de expulsión.
  • La norma no afecta a Irlanda y Reino Unido. Dinamarca lo decidirá dentro de seis meses

Unido al auge de la inmigración, se ha producido un intenso debate en torno a los efectos del fenómeno que alcanzaron su punto álgido al convertirse en uno de los temas estrella dentro de la campaña electoral. El PP demostró su sensibilidad hacia el tema al proponer el bárbaro "contrato de integración" que el PSOE repudió de forma vehemente enarbolando la bandera de la regularización. Por ello, no termino de entender por qué en Europa ha podido votar a favor de esa aberración que supone la nueva norma. Tendrán que explicarnos mucho y muy bien para convencernos de que volvamos a confiar en ellos... en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Porque no alcanzo a comprenderlo. Porque la excusa de la falta de regulación previa no me parece suficiente. Porque aceptar esas condiciones como un mal menor no es de recibo. Porque plegarse de esa forma a los intereses de Sarkozy, Berlusconi y compañía puede hacernos mucho daño. La Europa que planean, trabajando 65 horas a la semana y dando la espalda al que lo necesita me parece muy peligrosa.

No quiero ponerme pesado y recordar los enormes beneficios que genera la inmigración. Pero sí me gustaría apelar a la memoria histórica de un país que en su día recurrió a ella.

No dudo de la necesidad de seguir construyendo Europa y de los beneficios que nuestro país ha obtenido gracias a la UE. Pero tenemos que pensar bien el modelo que queremos y, por supuesto, impedir que se convierta en una excusa para atentar contra los derechos más fundamentales obtenidos con la sangre, sudor y lágrimas de muchas generaciones. La Europa actual encierra muchas trampas y conviene que empecemos ya a eliminarlas. Hay que protestar. Desde la desregulación de los mercados de capital, que tanto daño hace a las economías y las democracias (recomiendo un paseo por el magnífico blog de mi querido progenitor, "La Europa Opaca de las Finanzas") hasta los cambios en la normativa tan lesivos para nosotros como ciudadanos como para aquellos que quieren llegar a serlo para poder aspirar a tener un futuro al que deberían tener derecho, hay una zona oscura en la Unión Europea que desconocemos y a la que hay que temer. Berlusconi y Sarkozy son muy peligrosos pero hay mucho más aún detrás de ellos. Tenemos que revelarnos.

Hoy no pongo fotos ni nada que adorne este post. Estoy muy cabreado.

domingo, junio 22, 2008

¡PODEMOS!

Corría el año 82, ese en el que "oficialmente", según mi familia, me aficioné al fútbol. En mi casa, aguantaron el coñazo que daba el niño de 9 años con partidos y más partidos en el televisor porque, por lo visto, había hecho una promesa "después del Mundial se me pasa".


Naturalmente, pasado ese verano me apunté en mi primer equipo de fútbol, cosa que he seguido haciendo durante más de dós décadas. Ahora que mis rodillas me tienen fuera de juego, no pienso en otra cosa que no sea en correr detrás del balón y chutar a portería. No hay emoción parecida a la de conseguir un gol.


En estos 26 años he seguido fielmente a mis dos equipos, la Real y la Selección. La primera es la que me ha dado más alegrías y también mis mayores disgustos futboleros como aficionado, a la cabeza el descenso a Segunda División el año pasado y el amargo final de esta temporada con el fallido ascenso (consecuencia de la mayor indolencia que jamás vi sobre un terreno de juego, pero no nos desviemos del tema). La de la Selección es una historia sufrida en fraternal solidaridad por la casi totalidad de los aficionados de este país. Derrotas crueles, fracasos históricos y un largo etc de derrotas en días clave y no sólo en Cuartos de Final, que a veces ni llegamos.


Hace poco llegó a mis manos un correo repasando la parte más reciente de esa historia y ciertamente parece que sólo hubieran cambiado las fechas en estas portadas:


EURO 2000








MUNDIAL 2002








EURO 2004MUNDIAL 2006


Ahora, la mejor que he visto y la que, bajo ningún concepto, quiero ver mañana es esta:

Es, sin duda alguna, una genialidad pero no es el mensaje que quiero transmitir. A escasas horas de que tengamos una nueva oportunidad de vulnerar la estadística, de romper el mal fario, de superar nuestros temores, nuestras barreras y superemos a ese rival al que nunca nos queremos enfrentar, quiero transmitir un inequívoco mensaje de apoyo y esperanza. Creo, de verdad, que esta vez PODEMOS. Alguna vez ocurrirá. Me niego a pensar que estemos condenados al fracaso. Puede ser que ocurra lo de siempre, que digamos lo de siempre y lloremos como siempre pero también creo que tenemos nuestras opciones. Y nunca tuvimos tan buen equipo (a pesar de la defensa). Repasemos uno a uno (entrenadores aparte), los equipos del 94 y ahora y díganme cuál tiene mejores jugadores.

¡A por ellos!