Leo con estupor la aberrante sanción que ha recaído sobre el futbolista del Sevilla F.C. Frederick Kanouté: 3.000€ por el grave delito de enseñar una camiseta con la palabra “Palestina” escrita en varios idiomas cuando celebraba el gol marcado contra el Deportivo de La Coruña el pasado miércoles, en un partido de la Copa del Rey.No sé qué reza exactamente la estúpida y absurda norma por la que un futbolista no puede quitarse la camiseta para celebrar un gol (me gustaría, por cierto, que alguien me explique las razones de la existencia de semejante norma), castigada con tarjeta amarilla (de la que muchas patadas y agresiones se libran) y una multa, pero, como bien se observa en la foto, el jugador se retira parte de ella para mostrar el mensaje escrito sobre la que tenía debajo. Al margen de este nimio detalle, lo verdaderamente importante es que la multa pone un precio a la libertad de expresión de los deportistas de élite.
Muchas veces nos quejamos, con razón, del aparente pasotismo social exhibido por estos jóvenes millonarios, que parecen dedicarse a un hedonismo vital continuo, ajenos a los males del mundo. No recuerdo muchos casos de futbolistas comprometidos con alguna causa (al margen de algún acto navideño puntual) o que viertan alguna opinión política, o muestren alguna inquietud sobre los numerosos problemas sociales, los desastres que asolan algunas zonas del mundo, las guerras, conflictos etc. Parece que vivan en su mundo, aislados de cuanto acontece fuera de él.
No obstante, nos encontramos con alguna honrosa excepción, como la del futbolista marfileño, un tipo de los que te hace reconciliarte con el ser humano y creer que aún hay esperanza y es una lástima que esa ilusión se desvanezca envuelta en un ridículo manto normativo. Me gustaría que se persiguiera con el mismo o más ahínco a esos ultras y sus protectores, que son los que verdaderamente ensucian el deporte y emponzoñan nuestra sociedad, y no a un futbolista que, sin estridencias ni farisaísmo alguno, expresa lo que piensa (de hecho, demuestra que piensa, casi un milagro) y se solidariza con la gente que sufre.
Y es que hay gente que sufre, y mucho, precisamente los palestinos que sufren el bombardeo cruel y despiadado de sus ricos vecinos israelitas que cercenan vidas con la misma insultante facilidad con la que luego se declaran ellos mismos como víctimas. Me pregunto cuándo el mundo reaccionará y parará los pies a Israel que actúa con la misma crueldad y sinrazón que ellos mismos sufrieron en su día a manos de los nazis. Las cifras de ayer eran demoledoras: 13 muertos por el lado israelita y más de 900 por el palestino. Me uno a esa maravillosa carta a los Reyes Magos que mi buena amiga Judith (El Patio de Mi Casa en el margen derecho de este blog) escribió maravillosamente hace unos días y cuya lectura recomiendo fervientemente.
Por último, ruego que nadie confunda mi apoyo a los palestinos, que considero los más débiles en este conflicto, y mis deseos de paz con apoyo alguno a cualquier grupo y movimiento terrorista. Somos más inteligentes que eso.
Paz y Amor.
















EURO 2004
MUNDIAL 2006



